Anunciado un potencial fármaco contra la malaria

 

La enfermedad mata a 600.000 personas cada año en el África negra.

Mosquitos con malaria a 20 km de Madrid colaboran en la lucha contra la enfermedad.

Un parásito microscópico mató en 2013 a 584.000 personas, sobre todo niños y mujeres embarazadas del África negra, que murieron entre escalofríos, fiebres, vómitos y diarrea. El bicho, responsable de la malaria, ya ha desarrollado resistencias contra todos los fármacos que la humanidad ha creado contra él, y la comunidad científica no acaba de encontrar un nuevo tratamiento contra la enfermedad.

 

Hoy, un equipo internacional de investigadores anuncia un rayo de esperanza: un fármaco que ha derrotado al parásito en roedores con sangre humana. “Es muy efectivo en ratones con malaria, y esperamos que estos resultados se repitan en personas”, explica el químico Ian Gilbert, principal autor del trabajo y uno de los responsables de la Unidad de Descubrimiento de Fármacos de la Universidad de Dundee (Escocia).

La droga, bautizada DDD107498, presenta casi todas las ventajas anheladas por la comunidad científica. Mata al parásito en diferentes fases de su ciclo, bloquea la transmisión de la enfermedad a través de los mosquitos, podría funcionar con una sola dosis oral y “el tratamiento costaría menos de un dólar”, según subraya la química española Beatriz Baragaña, que investiga en la Universidad de Dundee.

Baragaña, que lleva 14 años en Escocia, ha sido una de las encargadas de optimizar la molécula, seleccionada entre más de 4.700 compuestos prometedores. El fármaco bloquea la síntesis de proteínas en el parásito, Plasmodium falciparum, y lo destruye. Sus efectos se publican hoy en la revista científica Nature.

Algunas de las pruebas en ratones se han llevado a cabo en España, en las instalaciones de la farmacéutica británica GlaxoSmithKline (GSK) en la localidad madrileña de Tres Cantos. “El índice de fracaso en esta fase de la investigación alcanza el 80%”, reconoce con cautela el químico Javier Gamo, jefe de la Unidad de Malaria de GSK.

La organización sin ánimo de lucro Medicines for Malaria Venture -que desde 1999 agrupa a farmacéuticas y a donantes como Bill Gates con el fin de encontrar fármacos eficaces contra la enfermedad- ha financiado el desarrollo de la nueva molécula. Y, según recuerda Gamo, en el mundo existen otras cuatro drogas experimentales que han funcionado muy bien en ratones, pero todavía deben demostrar que son eficaces en seres humanos.

“Es muy importante investigar más para que haya muchos compuestos disponibles”, subraya Baragaña. Con cinco fármacos en competición y un 80% de fracaso, puede que todos se queden por el camino y ninguno llegue jamás a la clínica. El último fármaco desarrollado contra la malaria, la atovaquona (más conocida por su nombre comercial Malarone), data de 1996, lamenta Gamo.

La molécula DDD107498 entra ahora en la llamada fase preclínica, en la que se estudiará su posible toxicidad en otras dos especies animales. La farmacéutica alemana Merck Serono se ocupa de esta nueva fase. “Si todo va bien, podrían iniciarse ensayos clínicos en humanos en unos 12 meses”, calcula Gilbert. Para ver la pastilla en el terreno habría que esperar “al menos otros cinco años”, según el químico.

El biólogo molecular Manuel Llinás, ajeno al nuevo estudio, da la bienvenida al DDD107498. Llinás, que investiga posibles talones de Aquiles de la malaria en la Universidad Estatal de Pensilvania (EE UU), recuerda que los medicamentos actualmente recomendados por la Organización Mundial de la Salud (tratamientos combinados basados en la artemisinina) están fallando en la clínica por la aparición de parásitos resistentes. "Con la urgencia con la cual podemos llegar a necesitar otra droga contra la malaria, esta nueva intervención tiene un gran valor, porque son pocas las alternativas que tienen tanta eficacia", opina.

Llinás, estadounidense de origen español, celebra que el nuevo fármaco también actúe contra el Plasmodium vivax, otra especie que produce una forma de malaria menos virulenta que la del Plasmodium falciparum. "Lo único que me deja en duda es si los resultados, la mayoría conseguidos en ratones, se podrán trasladar al ser humano. Históricamente, en esta fase muchas drogas han fallado", puntualiza.