Informe mundial destaca la carga y el abandono de la enfermedad renal en todo el mundo

Sólo uno de cada tres países de altos ingresos considera esta patología como una prioridad.

A pesar de que una de cada diez personas en todo el mundo padece de una enfermedad renal crónica, existen grandes brechas en la atención y prevención de enfermedades renales en países desarrollados y en desarrollo, y muchos países no priorizan la salud renal, según revela un nuevo informe global -'The Global Kidney Health Atlas' - recopilado por la Sociedad Internacional de Nefrología y expertos en salud renal de todo el mundo, que se presenta en el Congreso Mundial de Nefrología que se celebra a partir de este viernes en Ciudad de México.

Los riñones son órganos vitales en nuestros cuerpos al encargarse de eliminar los desechos y el exceso de agua y controlar el equilibrio de acidez de nuestra sangre. La enfermedad renal crónica (ERC) es la pérdida gradual de las capacidades de los riñones para realizar estas funciones esenciales, la cual puede ser causada por presión arterial alta, diabetes, obesidad, tabaquismo y otros factores de riesgo.

Una de cada tres personas en la población general tiene un mayor riesgo de ERC y aunque se calcula que un 10% de las personas en todo el mundo tienen enfermedad renal crónica, las estimaciones sugieren que nueve de cada diez personas no son conscientes de su condición.

Entre los países de altos ingresos, Arabia Saudita y Bélgica tienen la mayor prevalencia estimada de ERC (24%), seguida por Polonia (18%), Alemania (17%) y Reino Unido y Singapur (16% cada uno). Noruega y Países Bajos tienen las estimaciones más bajas, en el 5%. La prevalencia estimada de Estados Unidos es del 14%, mientras que Canadá y Australia son del 13%. A nivel mundial, la prevalencia estimada de ERC en todo el mundo varía de 7% en Asia meridional y 8% en África hasta un 11% en América del Norte y 12% en Europa, Oriente Medio y Asia oriental y América Latina.

Si no se trata, la ERC es un factor de riesgo importante para la insuficiencia renal y la consiguiente enfermedad cardiovascular y la muerte e, incluso, para los pacientes que no mueren, pueden progresar hasta la enfermedad renal terminal, lo que supone someterse a diálisis o trasplante en las naciones más ricas o una muerte prematura en aquellos países que no facilitan el acceso a estos servicios. En todo el mundo, se calcula que un millón de personas mueren cada año por insuficiencia renal no tratada.

Por otra parte, tales son los peligros de la ERC que las personas con la enfermedad son hasta 20 veces más propensas a morir de otras causas (en gran medida enfermedades cardiovasculares, como un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular) antes de llegar a la diálisis o el trasplante, como revele el informe, cuyos detalles se revelan también en un artículo publicado en la revista 'JAMA'.

"Un diagnóstico de ERC no significa que se necesitará diálisis o un trasplante, pero sí indica que se está en riesgo de muchos problemas de salud, incluyendo enfermedades del corazón, derrames cerebrales e infecciones", advierte Adeera Levin, presidenta de la Sociedad Internacional de Nefrología, que creó el Atlas, y profesora de Medicina en la Universidad de British Columbia, en Vancouver, Canadá.

"Las personas en las primeras etapas de la ERC pueden ser tratadas con fármacos, dieta y estilo de vida, que reducen la presión arterial y pueden ayudarles a mantener una buena calidad de vida. Es vital, por lo tanto, que todos los países mejoren sus tasas de diagnóstico y tratamiento temprano. El atlas demuestra que, a través de los países de todos los ingresos, muchos gobiernos no están haciendo de la enfermedad renal una prioridad. Esto no tiene sentido, ya que los costos para el tratamiento de las personas con enfermedad renal terminal son enormes, junto con el efecto devastador que tiene sobre los pacientes y sus familias", señala.

Pocos países la ven como prioridad

Los principales hallazgos del Atlas se discutirán como parte del Foro Mundial sobre la Medicina del Riñón de la Sociedad Internacional de Nefrología, con la participación de múltiples representantes gubernamentales, líderes de nefrología, grupos de pacientes y líderes de opinión.

El Atlas destaca la baja prioridad dada a la atención renal en muchos entornos, a pesar de sus vínculos con las consecuencias adversas para la salud y el enorme costo de la atención en la etapa final. Por ejemplo, aunque sólo entre una y dos de cada mil personas (0,1-0,2%) en países de ingresos altos recibe diálisis o trasplante, estos servicios consumen un asombroso 2-3% del presupuesto total de salud en esos países.

Para cada una de las personas que viven en diálisis o con trasplante de riñón, hay hasta cien personas con una etapa más temprana de ERC que si se identifican y tratan adecuadamente podrían ver mitigado su riesgo de progresar a la insuficiencia renal y/o el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Y por el costo de cada persona tratada con diálisis o trasplante, alrededor de 10 personas con una etapa más temprana de ERC podrían ser tratados y se podría impedir que avanzara la enfermedad.

Irónicamente, aunque los países de altos ingresos (HIC) tienen los mayores costos de diálisis y trasplante, sólo uno de cada tres (29%) países de altos ingresos consideró la ERC como una prioridad, en comparación con casi dos de cada tres (59%) países de bajos ingresos. En Europa occidental, por ejemplo, sólo Reino Unido, Francia y España consideraban la enfermedad renal crónica una prioridad sanitaria; pero sólo España tenía la densidad nefróloga más alta mientras Reino Unido registraba la más baja.

Los países europeos no fueron los únicos en su baja priorización de la ERC, sino que expertos en Australia, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda dicen que sus gobiernos no estaban considerando la patología una prioridad. Sin embargo, en el otro extremo de la escala, países de bajos ingreso (LIC) como Burkina Faso, Etiopía y Nepal se encuentran entre los que, a pesar de su pobreza y sistemas de salud pobres, han reconocido la ERC como una prioridad.

Las personas corren mayor riesgo si tienen uno o más de los varios factores de riesgo: hipertensión, diabetes, obesidad, edad de 60 años o más, enfermedad cardiovascular establecida, antecedentes familiares de insuficiencia renal y pertenencia a un grupo étnico de alto riesgo o tener antecedentes de lesión renal aguda. Las lesiones renales agudas pueden ser causadas por infecciones, deshidratación o daño por medicamentos o ingestión de drogas tóxicas.

"Una falta general de conciencia de la ERC, tanto entre los pacientes como entre los médicos de familia, y la falta de síntomas en las primeras etapas, significa que la función renal suele estar enormemente reducida en el momento en que surgen los síntomas", dice el profesor David Johnson, copresidente del 'Global Kidney Health Atlas' y profesor de Medicina y Salud de la Población de la Universidad de Queensland, Brisbane, y director de 'Queensland Renal Transplant Services', en Australia.

"Incluso entre los países de ingresos altos con cobertura de salud universal, que están motivados para evitar que la enfermedad renal progrese a enfermedad renal terminal, hay problemas -dice el profesor Aminu Bello, copresidente del 'Global Kidney Health Atlas' y profesor de Medicina en la División de Nefrología e Inmunología de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Alberta, Canadá-. Sin embargo, en países como Estados Unidos, en los que se excluyen muchos aspectos de la prevención y también en muchos países en desarrollo, la situación es aún peor".

FUENTE:

http://www.pmfarma.com.mx/noticias/